
Tras las Jornadas BiblioSalud de mayo de 2014, celebradas en Madrid, los miembros del Comité Organizador reflexionamos, a su conclusión, sobre los resultados de dicha reunión y, de paso también, sobre la oportunidad de agruparnos, de alguna forma que ya se vería, las bibliotecas de ciencias de la salud en Madrid, dado lo mucho que nos une, la cercanía que nos facilita reuniones y formaciones, y las frecuentes experiencias de colaboración y trabajo en común, cuyo ejemplo palpable acababa de ser la organización de las XV Jornadas Nacionales de Información y Documentación en Ciencias de la Salud.
Preparando el terreno durante año y medio, todo comenzó en 2016 como una reunión informal de profesionales de las bibliotecas y centros de documentación de ciencias de la salud en Madrid, sin una idea clara de acabar formando una asociación inscrita en el registro correspondiente, pero con ganas de encontrarnos, vernos las caras, hablar de nuestros problemas, buscar juntos soluciones y encontrar amparo en nuestras debilidades. En aquellos momentos las palabras asociación o asociacionismo nos parecían asuntos mayores. No porque no creyéramos en la necesidad de trabajar, colaborar y crecer juntos, sino por las dudas, ya que constituirnos en asociación nos exigiría, no tanto más esfuerzo, que sí, sino sobre todo por cómo podríamos abordar las gestiones y consideraciones legales, burocráticas y económicas, asuntos para los que las bibliotecarias y bibliotecarios no hemos sido preparados ad hoc. Ese desconocimiento de un mundo ajeno nos producía reparos. Pero, paso a paso, o partido a partido, no solo comenzamos a andar sino que seguimos andando a buen trote, consolidándonos como colectivo años tras año, jornada tras jornada.
En esas primeras Jornadas de 2016 debatimos cómo organizarnos, para intentar vislumbrar un camino futuro, escuchando las experiencias de otros colectivos de éxito, como RECIDA o BiblioSaúde. Una encuesta entre los posibles y futuros socios, un análisis DAFO y la constatación de que éramos muchos, muy cercanos y a la vez muy diferentes (hospitales, universidades, centros de investigación, centros de gestión, colegios profesionales, etc.) nos permitió arrancar con mucha fuerza y muchas ganas. Frente a lo online, siempre hemos demandado vernos, abrazarnos, escucharnos, discutirnos y hablarnos de forma presencial. En 2017, en lo que fue no una Jornada al uso sino una reunión de trabajo preparatoria, pusimos en marcha oficialmente diferentes grupos de trabajo (BiblioBaremo, Recursos Humanos, Contribuyendo al Acceso Abierto, Formación MOOC, Estadísticas, Callejeando, etc.) y decidimos tirarnos a la piscina proponiendo un primer comité ejecutivo que liderara al grupo, proponiendo ideas o vías de trabajo y recogiendo las iniciativas de los profesionales de este amplio grupo. En 2018, centramos nuestra reunión en la visibilidad, pues existimos en nuestros centros, pero muchos nos desconocen o no nos conocen lo suficiente; en 2019, discutimos y aprobamos nuestros primeros estatutos; y en 2020, llegó la pandemia y nos colocó en una prolongada situación de stand by. Nos volvimos a reunir en 2022, centrándonos en los datos de investigación; en 2023, nos atrevimos a plantear uno de los temas estrella de estos últimos años, la inteligencia artificial; en el 2024 nos adentramos en la ciencia conectada (ciencia ciudadana, ciencia participativa, ciencia abierta y divulgación científica); y en 2025 nos metimos en un charco para hablar de fraude, mentiras y publicaciones científicas. Para este 2026, en nuestra octava Jornada y celebrando nuestros primeros diez años, hablaremos de cómo éramos hace, eso, diez años, cómo estamos en el presente y cómo nos gustaría ser de mayores, en ese futuro incierto que iremos construyendo entre todos y todas, pues mientras que haya una bibliotecaria o un bibliotecario, habrá siempre una biblioteca.
Tres principios han marcado nuestro devenir estos años, y en ellos creemos firmemente: cohesión (somos muchos y muy heterogéneos, y ahí radica nuestra riqueza, en la variedad de nuestras ideas, experiencias e iniciativas, en las que siempre hemos buscado nexos comunes y la intervención de todos los tipos de bibliotecas), visibilidad (demostrar nuestra utilidad en nuestros centros y acercarnos a nuestros usuarios, por lo que muchos de nuestros eventos han estado abiertos a profesionales sanitarios) y participación (dar voz y voto a todos nuestros socios, mediante los grupos de trabajo, la asamblea y la participación en nuestros múltiples encuentros).
Ocho jornadas anuales, 5 encuentros y eventos temáticos, grupos de trabajo, formación presenciales y online, tres comités ejecutivos y diez años de trabajo continuado nos animan a seguir, mucho más aún cuando nuestro desprejuiciado, insensato y entusiasta ejemplo ha podido servir, de reojo, para la creación de BiblioSalud, nuestra deseada y necesaria asociación nacional.
José Manuel Estrada Lorenzo.
Primer presidente de BiblioMadSalud
